CAMERINO NUMERO 9
19 de Diciembre del 2023
Fué un día de nervios, de desorientación, sin apenas comer en casa; un sandwich preparado a toda prisa; a las 16 horas estábamos citados en la puerta de recepción del Teatro de la Maestranza de Sevilla; casi ná; el tercero mejor de Europa según dicen. Los minutos parecían horas y los segundos minutos.
Por fin pasamos por una puerta pequeñita que se abrieron automáticamente como si nos recibieran con los brazos abiertos, pasamos al interior y nos asignaron el camerino donde teníamos que soltar: abrigos, bolsos y todos los complementos que no hacían falta; los hombres llevábamos camisa negra y un pantalón negro; el que lo tuviera negro; el mío era gris marengo casi negro; a mí me tocó el número 9 y en cada uno; con letras de oro, "Coral Virgen de la Hiniesta"
Los camerinos eran casi habitaciones individuales de hotel con: tres espejos para maquillarse, un plato ducha, un lavabo y W.C. y un monitor de televisión. Nos dijeron que nos avisarían por megafonía; mientras tanto unos charlando, otros comiendo algunos o relajándonos antes de salir. Bajé a un vending que tenían café y me tomé uno.
Llegó la hora y nos llamaron pero no fué todavía la actuación; era lo que le llaman "la prueba de sonido"; yo "flipé" como dicen ahora cuando vi aqué enorme patio de butacas y la lámpara que colgaba al final. Dos lagrimones asomaron por mis ojos de la emoción que tenía de estar en el Teatro de la Maestranza de Sevilla como si fuera un gran cantante de ópera. Acabada la prueba, otra vez al camerino hasta nuevo aviso y de nuevo estuve relajándome hasta que fue llegando la hora y de nuevo nos avisaron por megafonía; en el camino al escenario, estaba todo oscuro; tropecé con algo y menos mal que no llegué a caerme.



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